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Una locomotora perteneciente a la empresa Nuevo Central Argentino que transportaba bobinas de acero se salió de las vías en la intersección de 116 y 527. El accidente no produjo heridos ni daños materiales. La política ferroviaria, en el ojo de la tormenta.

La inacción en materia ferroviaria tuvo ayer nuevas consecuencias, luego de que un tren de carga perteneciente a la empresa Nuevo Central Argentino (NCA) que transportaba bobinas de acero descarrilara en la esquina de 116 y 527, en la localidad de Tolosa, sin que se produjeran heridos ni daños materiales.

El hecho, uno más dentro de los tantos que se han sucedido a lo largo del último tiempo, volvió a marcar la alarma para las autoridades por el estado en que se encuentran las vías del país. Esta ruta ferroviaria cuenta con hierros y durmientes que datan de las décadas de 1960 y 1970, sin que se hayan remodelado o cambiado para el acondicionamiento de las locomotoras que por allí pasan.

Según se pudo averiguar, entre las razones que investigan las autoridades como posibles detonantes del descarrilamiento se encuentran el estado deficitario de las vías y de los distintos elementos ferroviarios, así como también el “mal formateado del ro­dado” (que refiere al mal encaje de la rueda en el riel) o a una suspensión que no trabaja adecuadamente en la locomotora.

Vecinos de la zona le dijeron a este medio que, desde hace meses, vienen planteando sus quejas a la empresa y a la Comisión Nación de Regulación del Transporte (CNRT) para que se garantice la seguridad y el resguardo de los ciudadanos ante los trenes de carga que circulan por el ejido urbano, sin que hayan tenido respuestas a sus reclamos.

La línea ferroviaria, que pertenece al Belgrano Cargas, ligada por años al Grupo Macri, se utiliza para llevar mercaderías hacia el Puerto de La Plata y de allí enviarlas al extranjero. Por su parte, la empresa NCA tiene como dueño al exsenador nacional kirchnerista y propietario de Aceitera General Deheza (AGH) Roberto Urquía, que usa estas vías para trasladar sus productos al exterior.

Desidia oficial

En diálogo con diario Hoy, el profesor Leonardo Rico, creador del Proyecto Tren Para Todos, aseveró que “este tipo de situaciones se repiten por la incapacidad mostrada por las autoridades nacionales, en este caso el ministro Guillermo Dietrich, que no ha sabido llevar adelante una política viable para los ferrocarriles argentinos. Ellos se creen que con la palabra o buenas intenciones solucionan los problemas, pero para terminar con las vías oxidadas y los accidentes hay que implementar un plan, cosa que hoy no sucede”.

Para el especialista, “en algún momento del kirchnerismo, con Randazzo a la cabeza, se intentó llevar adelante una política seria, pero el cambio de gobierno tiró todo abajo y no se siguieron las cosas buenas de la administración anterior. El ferrocarril se necesita para planificar la economía y para las economías regionales, es una política positiva para el conjunto del país. Hay que pensar este asunto en esos términos”.

En el mismo sentido se expresó el ingeniero ferroviario Élido Veschi, exsecretario general de la Asociación del Personal de Dirección de los Ferrocarriles Argentinos (Apdfa), quien dijo que “el mal estado de los distintos elementos de mantenimiento es lo que ha llevado a que este tipo de situaciones se repitan tan seguido en todo el país, y nuestra región no está exenta de esta realidad”.

“No se hizo nada por años y el resultado es este, accidentes que se suceden todo el tiempo. Hoy (por ayer) no hubo que lamentar heridos, pero si se sigue con una política dictada para la comunicación (sic) y no con medidas reales para dar solución a los problemas del ferrocarril, esta clase de hechos van a continuar”, resaltó Veschi.

Imágenes de la desazón y el ocaso

La Argentina parece ser el país de la paradoja. Una nación que supo tener la mayor red ferroviaria del continente, hoy se encuentra prácticamente incomunicada, y las imágenes de esta situación se pueden encontrar por cientos.

Un claro ejemplo puede verse en el caso de la locomotora del Belgrano Cargas que une la estación de Ledesma, en la provincia de Jujuy, con Retiro. Los 1.675 kilómetros, que hace unas décadas se podían hacer en poco más de 40 horas, hoy se tarda nada menos que 22 días en recorrerlos.

El deterioro mayúsculo de las vías, que hace que gran parte del recorrido se deba realizar a 20 kilómetros por hora o menos, y el estado vetusto de los trenes de este tramo son las claves de un sistema ferroviario desgastado hasta el límite que hace retroceder a la Argentina hasta el siglo XIX.

 

Las vías del Belgrano Cargas poseen el triste récord de tener un descarrilamiento y medio por día. Esto atrasa aún más los planes de los productores que quieren llevar materia prima a los puertos para exportar, por lo que deben pagar un servicio de camiones mucho más caro que coarta sus posibilidades de crecimiento.

Fuente: Diario Hoy