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La empresa brasileña Odebrecht, vinculada a diversos escándalos por el pago de sobornos, se retira de las obras del soterramiento del Ferrocarril Sarmiento.

Según el diario La Nación, la firma constructora vendió su participación del 33 por ciento en la UTE (Unión Transitoria de Empresas), que comparte con Sacde (ex Iecsa), Comsa y Ghella (poseedora del 34.7 por ciento). Esta última es la compradora y ahora dueña de la obra. Ghella venía de un gran crecimiento en Venezuela.

Argentina se convirtió en su segundo mercado más importante gracias a su alianza en 2006 con la constructora de Franco Macri (Iecsa, una de las mayores proveedoras de obras públicas en las últimas décadas). Lorenzo Ghella y Ángelo Calcaterra fueron socios en ODS (Obras, Desarrollos y Servicios), controladora de Iecsa y Creaurban, que Calcaterra compró en 2007 al grupo Socma, propiedad de su tío Macri.

Por otra parte, Ghella tiene como antecedente la realización del túnel del arroyo Maldonado, la obra insignia de Macri durante su gestión en la ciudad. En febrero de este año, el diario brasileño O Estado de San Pablo publicó que en la investigación por los sobornos de Odebrecht se habían identificado nuevos correos electró- nicos en los que se acordaba el pago de sobornos por el soterramiento. Un mes después de esta noticia Calcaterra vendió Iecsa a Marcelo Midlin (propietario de Pampa Energía y Edenor, beneficiado por el gobierno de Macri con transferencias de dinero y condonación de deudas). El escándalo de Odebrecht y el soterramiento continuaba creciendo hasta que, en el mes de junio, el juez federal Marcelo Martínez De Giorgi ordenó allanar las oficinas locales de la multinacional brasileña, de la italiana Ghella y de la local Iecsa.

Forzado por la situación, el presidente de Italia, Sergio Mattarella, le solicitó a Macri que retirara a Odebrecht del soterramiento para evitar que las causas de corrupción contra la empresa brasileña salpiquen a la italiana Ghella. Esta faraónica obra, que según el gobierno de Macri costará 3.000 millones de dólares, está al servicio de los grandes empresarios. Es un entramado de negociados y ocultamientos.

Como manifestamos los ferroviarios del Sarmiento: “La propuesta del soterramiento carece de algún tipo de fundamento o racionalidad económica, social o medio ambiental para un gasto de semejante magnitud, sobre todo para un Estado que tiene infinidad de carencias socioeconómicas y productivas.” Por ello exigimos la inmediata suspensión de la obra, y con ese dinero llevar adelante la reactivación de los ferrocarriles en todo el país y su efectiva estatización bajo control de los trabajadores. En ese oscuro y profundo túnel anida una bestia que devora vidas: la corrupción K y macrista.

Por: Mónica Schlotthauer Delegada ferroviaria Línea Sarmiento y Diputada provincial de Izquierda Socialista en el FIT

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