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En Lujan, hoy se está escribiendo otra página de la ignominia que padecen los trabajadores a manos de una patronal que es la vívida expresión de la clase que gobierna.

En Argensun, la fábrica donde los obreros están siendo atropellados con brutalidad e impunidad, la dignidad busca poner un límite a tanto ultraje patronal. Allí los trabajadores están en huelga, con sus delegados al frente, exigen la reincorporación de un compañero al que despidieron como represalia al reclamo salarial que están llevando desde hace meses.

No es un reclamo intempestivo, fueron muchas las gestiones realizadas. El Ministerio de Trabajo de Lujan, conoce perfectamente la situación, los delegados llegaron en innumerables ocasiones para denunciar que la empresa desconocía el acuerdo paritario al que había llegado en el año 2016 UATRE, el gremio que los representa. Tampoco quiere discutir la remuneración por la tarea específica de "manipulación de granos", que está normada en su convenio colectivo de trabajo. El Ministerio de Trabajo de la Nación también sabe perfectamente de los incumplimientos empresariales, hasta los escritorios ministeriales fueron los delegados buscando su intermediación, pero la conocida sordera del ministro Triaca hace, una vez más, que la voz de los trabajadores sea campana de palo.

Allí radica la impunidad de patronales como la de Argensun, que extorsionan a sus obreros ofreciéndoles, como alternativa, salarios de hambre o despidos.

QUIENES SON LOS PROTAGONISTAS DE ESTA HISTORIA.

En estos tiempos, en que las empresas se escudan en el bajo consumo interno y en las penurias de la economía para despedir, bajar salarios y precarizar el empleo, el ejemplo de Argensun es la clave para desentrañar la enorme mentira de los empresarios y su gobierno conducido por Macri.

Esta empresa que se asentó en Lujan en 1989, es una de las principales firmas agroexportadoras del país. Su principal línea de comercialización es el llamado "girasol confitero", pero también lleva al mercado productos como maíz, porotos y ciruelas secas, entre otros.

La misma empresa informa que anualmente abastece a más de 70 países, con más de 3000 contenedores anuales. Sus clientes se sitúan en los 5 continentes, así venden tanto en EE.UU., Canadá y toda América del Sur, como en España, Suiza, Noruega, China, Japón, Emirátos Arabes  y un larguísimo etcétera. Son los grandes beneficiarios de la política que hace décadas ha hecho de la Argentina un país agrícola, sus ganancias no tienen que ver con el mercado interno, vienen de la exportación de granos que se pagan en dólares.

Por eso la familia Díaz Colodrero, que de ellos se trata, han hecho de Argensun un emporio que no se limita a la planta envasadora de Lujan, sino que extiende sus negocios a grandes plantas de almacenaje, procesamiento y producción, sobre todo en la región del NOA.

El directorio, integrado casi en su totalidad por miembros de la familia Díaz Colodrero, ha planteado con absoluta transparencia que no sólo desconoce la paritaria del período 2016- 2017, sino que tampoco está dispuesto a reconocer el próximo acuerdo 2017-2018 y amenazó con cerrar la planta si los trabajadores continúan con sus denuncias.

TODAS LAS HISTORIAS TIENEN "MORALEJA"

Esta empresa es el resultado de la adecuación de la Argentina a la matriz económica impuesta por la dictadura de 1976 y que sigue inalterable hasta hoy y cada vez que las crisis muestran su cara más cruel, basta rastrear su origen para encontrar siempre a los mismos personajes entrelazados por la turbia trama de intereses que llevan a la tremenda decadencia del país.

Los Dïaz Colodrero son una familia de extensa prosapia correntina; entre otros destacadísimos miembros puede hallarse a Mario Fernando Díaz Colodrero. Este exitoso abogado fue un notable dirigente de la Acción Católica y miembro del consejo de redacción del mensuario Cuadernos del Sur, editado en Chile y Argentina, fuertemente ligado al Opus Dei. Durante el gobierno de Frondizi fue abogado del Banco Nación, pero su actuación pública más importante fue en la dictadura del general Onganía; allí fue Secretario de Gobierno entre 1966 y 1970. Caído el onganiato orientó sus pasos al Ateneo de la República, un sólido reducto de la ultraderecha argentina que le facilitó estrechos vínculos con la última y más sangrienta dictadura militar en 1976, especialmente con la Intervención en la provincia de Salta.

En esa provincia el gobernador Ragone había desaparecido días antes del golpe, durante su mandato se habían legitimado la propiedad de la tierra a los originarios que habitaban y trabajaban sus parcelas ancestralmente. La primera acción de la Intervención militar en Salta fue anular toda aquella documentación que atestiguase la posesión de la tierra a sus verdaderos dueños. 

Demás está decir que no sólo eliminaron los títulos, también lo hicieron con quienes reclamaron. El secuestro, la tortura y el asesinato posibilitaron que tradicionales terratenientes salteños, junto a nuevos inversores, obtuvieran a precio vil miles y miles de hectáreas

La metralla criminal de las FF AA tuvo su vocero oficial en el diario El Tribuno, de la familia Romero, cuyo su subdirector Juan Carlos Romero anudó firmes lazos con militares y políticos que le dieron dos grandes posibilidades: incrementar en progresión geométrica su fortuna y ser gobernador en la etapa de Menem.

Es en esos años que el modelo económico agroexportador se instala en el país y son los personeros del oprobioso régimen dictatorial los que se anotan como principales beneficiarios. Así familias como la de Salvador Muñoz, Salinas y el extravagante legislador Olmedo, fueron funcionarios o participaron directamente de la represión y hoy son megaproductores. No quiso quedar atrás el padre de la criatura, el ministro de economía de aquellos sangrientos años, Jose Alfredo Martinez de Hoz, que obtuvo una enorme extensión que en los años ´90 transfirió a Franco Macri, quien en sociedad con un hijo del almirante Massera funda un gran complejo sojero llamado "Desde el Sur" que aparte de deforestar sin límite expulsa a los habitantes autóctonos.

Y ahí está "La Moraleja", la sociedad anónima que en 1978 el Dr. Mario Fernando Diaz Colodrero constituye con la participación de una sociedad panameña llamada Red Wood Finance & Investiment Corp. La estancia tuvo un fabuloso desarrollo gracias al permanente desmonte, burlando toda legislación con la complicidad del gobierno provincial, que mientras autorizaba la tala de 2000 has, la empresa arrasaba 27000 . Todos los pequeños productores frutihorticolas de la zona fueron sucumbiendo ante la destrucción de sus cultivos por el uso de los agroquímicos en la producción intensiva de "La Moraleja".

El dr. Diaz Colodrero falleció en 1992 pero sus descendientes son los que vulneran los derechos de los trabajadores de Argensun y  vieron crecer su fortuna al amparo de un poder que tuvo el objetivo de llevar al país al vasallaje más primitivo y hoy pretenden aumentarla pisoteando la vida de sus trabajadores.

Mientras tanto, los obreros de Argensun pelean bajo un intenso frio, solo cobijados por el abrigado manto de la solidaridad. Cansados de apelar infructuosamente a los funcionarios que deben hacer cumplir la ley , luchan después de haber conocido en sangre propia aquella moraleja del Martin Fierro; " la ley es tela de araña /en mi ignorancia lo explicó/ no la tema el hombre rico/ nunca la tema el que mande/ pues la ruempe el bicho grande/ y solo enrieda a los chicos".