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En Córdoba, el tren que lleva pasajeros hasta Retiro, en Buenos Aires, demora 17 horas y cuesta 300 pesos. 

En Córdoba, el tren que lleva pasajeros hasta Retiro, en Buenos Aires, demora 17 horas y cuesta 300 pesos. Es altamente demandado porque cuesta el 20 por ciento del pasaje en colectivo, pero sale sólo jueves y domingos.

El Tren de las Sierras, que viene desde Cosquín, pasando por Bialet Massé y La Calera, llega apenas hasta la estación Rodríguez del Busto, al frente del Orfeo, con una frecuencia diaria. El tramo hasta Alta Córdoba se suspendió por los piedrazos que sufría el tren y nunca se acondicionaron los ramales para llegar hasta la estación Mitre, al frente de la Terminal.

Trenes Argentinos Operaciones es una empresa estatal que funciona bajo la órbita del Ministerio de Transporte. Opera, en Buenos Aires, las líneas urbanas de pasajeros Sarmiento, Mitre, San Martín, Roca, Belgrano Sur y Tren de la Costa, con boletos muy subsidiados. Además, tiene a cargo los servicios regionales de Entre Ríos, Salta, Chaco, Neuquén y Tren de las Sierras (Córdoba), Tucumán, Posadas-Encarnación; y los servicios de larga distancia que unen Buenos Aires con Rufino, Córdoba, Rosario, Tucumán y Bahía Blanca.

CÓRDOBA SIGUE MUY DISCRIMINADA EN EL REPARTO DE SUBSIDIOS

Con la administración de Cambiemos, casi no se modificó la mirada centralista que tuvieron los gobiernos kirchneristas. Sólo se equilibraron los montos en energía y se quitaron los apoyos a Aysa, pero el transporte continúa siendo la gran cuenta pendiente.

Para 2017, el presupuesto de Trenes Argentinos Sociedad del Estado, el ente que maneja todos los trenes de pasajeros que existen en el país, es de 26 mil millones de pesos. Más que Córdoba capital, la segunda ciudad del país. De esa cifra, no hay un peso que tenga como destino esta provincia. Literalmente, nada.

“Es que de los 400 millones de pasajeros de tren que hay en el país, 398 millones están en el área metropolitana de Buenos Aires, y ahí es donde vamos a priorizar las inversiones porque el sistema estaba abandonado”, justifica Marcelo Orfila, presidente de Trenes Argentinos, la sociedad del Estado que maneja empleados y trenes de pasajeros.

La apreciación se produjo justo en la semana en que se rehabilitó el tren que sale desde Plaza Constitución, en Buenos Aires, hasta Mar del Plata. Esa conexión estuvo dos años parada, a raíz del derrumbe de un puente sobre el río Salado, y para ponerlo a punto se gastaron 1.300 millones de pesos.

Esa inversión tiene chance cero de ser recuperada: el pasaje cuesta 200 pesos y, como todos los pasajes de tren de pasajeros, todos en manos del Estado, están subsidiados en un 90 por ciento. Es decir, 398 millones de bonaerenses se financian con impuestos de todos los argentinos. Argentinos que jamás verán un tren por la sencilla razón de que no lo tienen.

Los 1.300 millones de pesos invertidos en el tren de Mar del Plata equivalen a la mitad de lo que cuesta el Cierre de la Circunvalación en Córdoba, por ejemplo. Si a Córdoba le tocara el 10 por ciento del presupuesto de Trenes Argentinos, se podrían rehacer de cero los ramales que unen Córdoba con Rosario y bajar a tiempos normales las 17 horas que demora el tren hasta Retiro, en Buenos Aires.

Desde Rosario en adelante esa tarea se está haciendo ya. O se podría habilitar la tantas veces prometida llegada del Tren de las Sierras hasta la estación Mitre, al frente de la Terminal de Ómnibus de Córdoba, con lo que habría una chance real de vincular al Gran Córdoba con el centro de la ciudad. “Yo le podría decir que sí, pero no le quiero mentir. Lo tenemos en vista”, agregó Orfila.

Es loable la sinceridad de Orfila, ¿pero eso es sintonía federal? No hay siquiera una partida simbólica para los trenes del interior. ¿Cuándo, si no es en el segundo año de gestión? ¿Cambió algo con Cambiemos? Las promesas de construir un país más federal, despegando la mirada eterna sobre el pupo que es Buenos Aires, ¿se están cumpliendo? ¿Al menos se abrió el debate? ¿Son los trenes el botón que demuestra que todo sigue igual?

Los más optimistas dirán que no, que la reforma impositiva 2018 avanzará en ese sentido, que la quita parcial de retenciones al campo fue escuchar al interior, que la obra pública que está arrancando tiene una distribución más pareja y que ahora, en generación de energía, el reparto es igual para todos. Puede ser. Pero ahí se termina la lista.

No es fácil hacer un número certero de cuánto pierde Córdoba en favor del centralismo bonaerense. “Es difícil dar una opinión fundada porque no hay datos de cómo se están distribuyendo los recursos”, explica a La Voz Rafael Flores, titular de la Asociación Argentina de Presupuesto (Asap). Ese número, fino y objetivo, tampoco lo tienen en el Gobierno provincial ni centros de estudios como el Iaraf, que conduce el economista Nadin Argañaraz. “Mi pálpito es que no ha cambiado la estructura de reparto; Córdoba sigue siendo discriminada”, arriesga.

Veamos caso por caso

Las transferencias económicas para el financiamiento de empresas públicas, fondos fiduciarios y el sector privado sumaron, en los primeros cinco meses de 2017, 83 mil millones de pesos, 4.700 millones menos que en el mismo período de 2016. La baja proviene del sector energético: a Cammesa se le enviaron 15 mil millones, 60 por ciento menos que en 2016.

La reducción se explica por el aumento de tarifas y menos proporción de subsidios para el costo de energía y transporte.

Las discriminaciones son demasiadas y van desde las aberrantemente explícitas a las más sutiles, casi invisibles. Desde 2016, se acomodaron algo las cargas en energía eléctrica (ver aparte); el gas sigue con la misma cobertura para los que tienen el servicio de red, que en el interior, como máximo, alcanza al 50 por ciento de la población.

En transporte público de pasajeros, los números a favor de los bonaerenses son escandalosos, y en agua y cloacas, si bien desde 2016 se ajustó la tarifa, las inversiones y subsidios durante 10 años se pusieron en la cuenta de todos los argentinos.

Todo ese abanico de inequidades pretende poner Juan Schiaretti en la mesa de discusión.

“Las magnitudes no tienen punto de comparación”, retruca su ministro de Finanzas, Osvaldo Giordano, cuando le apuntan que la Nación también le dio a Córdoba por otro lado, cuando aceptó financiar el déficit de la Caja de Jubilaciones local. Eso es, pero no tanto: automáticos y seguros se giran sólo 120 millones de pesos mensuales, que son los presupuestados en 2017. La auditoría que está haciendo Anses arrojaría que esa cifra debería, como mínimo, quintuplicarse.

El planteo de lo que Córdoba no recibe por estas vías indirectas viene a cuenta del reclamo de la gobernadora Eugenia Vidal ante el Congreso por el congelamiento en 650 millones de pesos en 1995 del Fondo del Conurbano Bonaerense. “Las provincias no se apropiaron de la no actualización del Fondo del Conurbano, nos dicen que le quieren distribuir mejor a Buenos Aires pero les siguen tirando plata a los municipios y a los servicios, que allá siguen valiendo menos”, cuestiona el ministro de Inversión, Ricardo Sosa.

Autovía a Río Cuarto. La Provincia aportó los mayores fondos. (La Voz)

El dinero que están enviando 

Autovía a Río Cuarto. Los demorados 215 kilómetros de la autovía terminarán costando unos 7.500 millones de pesos. La Provincia aporta 5.500 millones de pesos y dos mil millones, la Nación. Hasta el momento, envió 500 millones.

Córdoba-San Francisco. La Nación ya licitó esta autopista, con un presupuesto de 6.000 millones de pesos, aunque el tramo Córdoba-Río Primero ya había sido iniciado por la Provincia. La Nación seguirá con los 154 kilómetros restantes.

Cierre de la Circunvalación. Tiene un costo calculado en 6.000 millones de pesos, de los cuales la Nación se comprometió a aportar 2.000 millones. 

Variante Costa Azul. También prometió la contribución de la demorada obra, que incluye un puente sobre el lago San Roque, a la que aportaría mil millones de los 1.700 millones que cuesta.

Cloacas en Capital. Se están haciendo, con un presupuesto de 2.300 millones de pesos, de los cuales el 67% es pagado por la Nación.

Gasoductos troncales. Están en marcha los tramos adjudicados a Odebrecht, con un presupuesto de 800 millones de dólares. El 15% de aporte fue prometido por el Gobierno central, aunque no llegó todavía.

Deuda de Epec por la Central de Pilar. Se calcula que la distribuidora adeuda unos 5.400 millones de pesos porque entre noviembre de 2012 y marzo de 2016 pagó a Cammesa un precio por la energía mayorista menor al que Cammesa la había fijado. Ese rojo, pese a que se divulgó que “estaba perdonado”, está en litigio judicial. No hay demasiada voluntad en el Ministerio de Energía de condonar la deuda.

Caja de Jubilaciones. La Nación se comprometió a financiar el déficit del sistema previsional local, simulando lo que arrojaría si estuviese transferido a Anses. Este año todavía no hizo el cálculo actuarial y está enviando 120 millones de pesos mensuales, tal como fijó en el Presupuesto. Pero se calcula que la cifra deberá elevarse a más de 500 millones de pesos al mes. Incide en que Nación bajó del 16 al 9% las contribuciones patronales de los regímenes transferidos. FUENTE: lavoz.com.ar