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El juez Ramos los había procesado en junio pasado por no haber renegociado los contratos de las concesiones ferroviarias.

La Sala I de la Cámara Federal confirmó los procesamientos de dos ex funcionarios muy importantes del kirchnerismo: el ex ministro de Planificación y actual diputado nacional por el Frente para la Victoria (FPV) Julio De Vido y el ex secretario de Transporte y actual recluso en la cárcel de Ezeiza, Ricardo Jaime.

Los camaristas Leopoldo Bruglia y Jorge Luis Ballestero confirmaron parcialmente el procesamiento que en junio pasado les había dictado a De Vido y Jaime el juez Sebastián Ramos por los delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público y negociaciones incompatibles con la función pública.

Ramos había determinado que Jaime nunca había convocado -mientras fue secretario de Transporte entre 2003 y 2009- a la renegociación de los contratos de la explotación de los ferrocarriles como correspondía hacer. Jaime no designó los equipos técnicos de la secretaría de Transporte para que colaboraran con la Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos de Servicios Públicos (Uniren) que revisó los convenios de los sectores privatizados de la economía. Esa Unidad, con otro nombre, fue creada en medio de la emergencia económica en 2002 y reformulada en 2003 con su nueva denominación.

A partir de 2003, con el gobierno de Néstor Kirchner se renegociaron varios contratos de sectores privatizados. Pero eso no sucedió con las concesiones ferroviarias de transporte de pasajeros. Fue Jaime quien nunca integró los equipos que la Uniren le solicitó para reformular los contratos ferroviarios. A De Vido el juez le imputó que como ministro de Planificación -con autoridad sobre la secretaría de Transporte- y como presidente de la Uniren no tomó ninguna medida para revertir la situación creada por Jaime.

Ramos había determinado que al no haber habido renegociación de los contratos, se abrió una etapa de discrecionalidad en la asignación de los millonarios subsidios al transporte, de laxitud en el control de las concesionarias, de falta de ejecución de las penalidades que debían sufrir las empresas cuando incumplían las normas y de otorgamiento de contratos de obras sin licitación. Ramos había considerado que De Vido y Jaime habían tenido "voluntad de obstaculización" de la renegociación para favorecer a las empresas. Jaime, el primer coimero confeso del kirchnerismo, admitió haber cobrado coimas de la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA), una de las firmas que explotaba concesiones ferroviarias cuyo contrato no fue renegociado.

Bruglia y Ballestero confirmaron lo decidido por Ramos en cuanto a que ambos ex funcionarios cometieron el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público. Y revocaron lo que había decidido Ramos respecto de las negociaciones incompatibles. Los camaristas consideraron prematuro el razonamiento de Ramos, quien había señalado que con la ausencia de renegociación de los contratos se había favorecido a las empresas concesionarias de contratos ferroviarios. Los camaristas consideraron "prematuro" lo decidido por Ramos en cuanto al favorecimiento de las empresas y ordenaron profundizar esa parte de la investigación.

 

La Cámara también confirmó el procesamiento dictado por Ramos contra Jaime por otro incumplimiento de sus deberes como funcionario público. Se lo halló responsable por no haber convocado jamás a un organismo interjurisdiccional denominado Ente Coordinador de Transporte Metropolitano. En esa repartición debían debatir sobre mejoras en el sistema de transporte público las autoridades nacionales, de la Ciudad de Buenos Aires y de los municipios de la Provincia de Buenos Aires que integran el área metropolitana. Jaime -preso en Ezeiza por varios delitos de corrupción- no lo hizo y por ese caso también deberá ir a juicio oral y público. En este caso, acompañado por De Vido.